¿Sos indeciso? Contanos tu experiencia

Desde que nacemos y a lo largo de nuestro crecimiento, recibimos de nuestros padres y personas significativas, mensajes que van formando y moldeando nuestra personalidad. Si a medida que crecemos, no nos valoran lo suficiente, no creen en nuestra capacidad de decidir, descalifican muchas de las cosas que decimos o hacemos o deciden por nosotros, vamos a crecer con la creencia de que no servimos. 

En ocasiones, los padres tienen la idea errónea de que para que nos desarrollemos y crezcamos, tienen que enfatizar y recalcar nuestros errores y olvidan recordarnos nuestras fortalezas. Otras veces, nos quieren alivianar el camino decidiendo por nosotros. Todo esto provoca que internalizamos un concepto muy débil de nosotros mismos, provocando miedos, inseguridades y que necesitemos de otros para tomar decisiones (que seamos indecisos)

Las personas indecisas tienen mucho miedo a fracasar. Ese miedo es paralizador y les impide arriesgarse y seguir creciendo, como así también ser independientes.

Tienen una visión muy negativa de ellos mismos y de sus capacidades. Ante cualquier decisión que deben tomar o problemas que tienen que resolver, ven siempre los inconvenientes más que las ventajas, ven sus impedimentos más que sus recursos. Se sienten abrumados o sobrepasados por la situación.  Se paralizan en sus aspectos negativos, lo que los lleva a agobiarse y no querer decidir.

Tienen mucha desvalorización y mucha autocrítica interna. Son excesivamente perfeccionistas y exigentes. Son personas a las que les cuesta enormemente elegir cualquier opción porque buscan la decisión perfecta, aquella que le de una seguridad absoluta de éxito y rechazan cualquier opción porque siempre le ven algún defecto.

Se dice que se pierde más por las decisiones no tomadas que por las decisiones equivocadas. Cuando tomamos una mala decisión, raramente es irremediable. Si elegimos unos estudios, un trabajo o incluso una pareja que al tiempo vemos que no nos interesa siempre tendremos la posibilidad de cambiar. Pero la indecisión nos lleva a dejar escapar todas las oportunidades, siempre estaremos imaginando como podría haber sido nuestra vida de haber sido más decididos.

Nos hace estar estancados siempre en el mismo lugar.

La clave está en reforzar nuestra autoestima, reforzando todas nuestras cualidades positivas. 

Debemos evitar hablar mal de nosotros mismos, buscar amigos y rodearnos de personas que nos acepten como somos y que no nos menosprecien.

Es importante aprender a poner límites a nuestra crítica interna, bajar la autoexigencia y el perfeccionismo.

Valorar todas aquellas decisiones que hemos tomado, pedir ayuda cuando la necesitemos (sin creer que por eso no servimos) y permitirnos el riesgo de vivir y crecer.

Lic. Florencia Torzillo Alvarez
MN 30624

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