Generación de ideas ¿te cuesta generar ideas nuevas, contanos?

Podemos sintetizar el proceso de generación de ideas en cuatro pasos:

  • Conocimiento: toda la información guardada en nuestra mente, desde los datos ancestrales, pasando por los instintivos y llegando hasta lo aprehendido desde nuestro nacimiento. Es importante tener en cuenta la necesidad de desarrollar las potencialidades de ambos hemisferios (derecho e izquierdo) para lograr la interrelación y el traspaso de conocimiento de uno a otro.

Ya que si bien la creatividad es una de las cualidades del hemisferio derecho su expresión racional se realiza a través del hemisferio izquierdo.

Todo eso es la materia prima con la que, combinando distintas partes de ésta, formulamos nuevas soluciones. O sea que cuantos más datos tengamos, habrá mayor posibilidad de combinaciones a nuestro alcance. Dicho conocimiento incluye, obviamente, el contexto en el que identificamos la necesidad de generar (y aplicar) una idea nueva.

  • Intención: es tener el objetivo y las ganas de apelar a nuestra creatividad. En este punto me refiero a las verdaderas ganas de hacerlo; es cuando la cabeza queda en automático. Estado identificable cuando las variantes de ideas que surgen respecto del objetivo en cuestión aparecen casi mágicamente en cualquier momento, puede ser cuando salimos con amigos, nos estamos bañando, vamos caminando del gym a casa, etc.
  • Visión: este es el golpe de iluminación, como un relámpago, es la famosa “se prendió la lamparita” que dispara la idea ya tangible. Es cuando te “cae la ficha”.
  • Compromiso: es que dichas ganas están entre las primeras prioridades de lo que realmente queremos hacer (siempre tenemos un listado que excede nuestra capacidad, y ahí hay que ordenar y seleccionar, dejando el resto en la fila de espera). O sea, el compromiso es “hacerlo”.

 Entrenándose en la generación de ideas, cada vez resulta más fácil poder ver las cosas de otro modo y lograr nuevas soluciones.

Ing Gabriel Mariño
Curso de creatividad INEPA

¿Qué estilo de padre sos?

La familia constituye nuestro primer contacto con el mundo y por ende nos da nuestro primer modelo de cómo somos nosotros y como vemos al mundo.

Hemos establecido 5 formas o estilos de ejercer la función de padres:Estilo Autoritario: Educa a sus hijos con límites estrictos y rigurosos. Se ajusta al “libreto” que le han dado sus propios padres. Penitencias estrictas, impone exigencia y perfección. Sus hijos se someten aparentemente, ya que luego aparecen rebeldías inusitadas (malas contestaciones, portazos, etc) o rebeldías encubiertas (se encierran en su habitación y no quieren hablar con nadie, se sacan notas bajas en el colegio). 

Creencia básica interna: “Yo les exijo porque así van a ser los mejores”.Estilo Permisivo: Le cuesta poner límites. Está siempre dispuesto a escuchar, si pone penitencias no las cumple. No sostiene sus pensamientos en el tiempo. Está dispuesto a pelear con su pareja para que los hijos se diviertan más y generalmente hace sentir que la otra parte de la pareja es crítica, agresiva o estricta en sus ideas acerca de la educación. Provoca en los hijos la dificultad en la aceptación de límites y en general con la autoridad.

Creencia básica interna: “Si dejo de ser bueno o decir siempre que si a todo, no me van a querer”.

Estilo Compinche: Lo educa divirtiéndose. Es “el amigo” que siempre está dispuesto a salir a pescar o a jugar al fútbol con los hijos. 

Es tan amigo que “se olvida” de ser padre. Tiene dificultades para poner límites, cree que la diversión y el juego es lo más importante para educar a los hijos.

Los hijos tienen dificultades para adquirir una buena imagen de padre y para diferenciar quienes son ellos y quienes los demás al igual que los derechos y obligaciones de cada uno de ellos. “Todos somos iguales”.

Creencia básica interna: “La vida es un juego”.
Estilo Afectivo: Educa a sus hijos con límites claros y precisos. Está dispuesto a escucharlos. Se interesa en la comunicación con ellos y entiende sus dificultades. Puede proteger sin sobreproteger, ya que enseña aquello que quiere que sus hijos cumplan. Pone sanciones cumplibles de corto alcance. Genera hijos que toman decisiones adecuadas para su edad y son capaces de discernir el cumplimiento de normas. Logra acuerdos adultos con su pareja sobre cómo educar. 

Creencia básica interna: “La confianza y el amor son lo más importante en la familia”
Todos estos estilos son como un gran espejo en donde cada uno de nosotros se ve en alguna parte, todos tienen algún aspecto positivo pero sin duda el Estilo Afectivo es el que genera un mayor grado de autoestima en los chicos y una mejor calidad. ¿Contanos cuál es tu Estilo?

Lic Elsa Alvarez
MN 944

Pensamiento creativo y la generación de ideas

 El día a día nos encuentra tomando decisiones a cada instante. Desde levantarnos cuando suena el despertador o dormir 5` más, programar una salida con tu pareja o quedarse juntos viendo una película, o decidir esperar el llamado de alguien importante o llamarlo. En muchos casos se trata de decisiones que llegan a tornarse habituales y requieren casi ningún esfuerzo.

Cuando nos encontramos ante la necesidad de formular nuevas soluciones, de salir de lo habitual y ser estratégicamente vanguardistas (sea en el área personal, laboral, deportiva, social o la que fuere), debemos tomar nuestro “equipo de aventuras”, salir de la zona de confort, y poner en marcha nuestra mente.

Para generar nuevas ideas, hace falta salir de la rutina.

Nunca mejor captado el concepto que como lo hizo Albert Einstein en su frase: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

¿Cómo bajamos esto a nuestra realidad?

Para lograr resultados distintos, hace falta hacer otras actividades (para tener otro conocimiento, visión y sensaciones), animarse a pensar de modo diferente (por ejemplo: el brainstorming el cual debe desatarse sin juicios ni censura), cambiar los recorridos habituales, desarticular rutinas, ver la vida de otro modo, etc.

Podemos sintetizar el proceso de generación de ideas en cuatro pasos:

  • Conocimiento
  • Intención
  • Visión
  • Compromiso
    Entrenándose en la generación de ideas, cada vez resulta más fácil poder ver las cosas de otro modo y lograr nuevas soluciones.

Ing.  Gabriel Mariño
Curso de Creatividad INEPA

¿Sos indeciso? Contanos tu experiencia

Desde que nacemos y a lo largo de nuestro crecimiento, recibimos de nuestros padres y personas significativas, mensajes que van formando y moldeando nuestra personalidad. Si a medida que crecemos, no nos valoran lo suficiente, no creen en nuestra capacidad de decidir, descalifican muchas de las cosas que decimos o hacemos o deciden por nosotros, vamos a crecer con la creencia de que no servimos. 

En ocasiones, los padres tienen la idea errónea de que para que nos desarrollemos y crezcamos, tienen que enfatizar y recalcar nuestros errores y olvidan recordarnos nuestras fortalezas. Otras veces, nos quieren alivianar el camino decidiendo por nosotros. Todo esto provoca que internalizamos un concepto muy débil de nosotros mismos, provocando miedos, inseguridades y que necesitemos de otros para tomar decisiones (que seamos indecisos)

Las personas indecisas tienen mucho miedo a fracasar. Ese miedo es paralizador y les impide arriesgarse y seguir creciendo, como así también ser independientes.

Tienen una visión muy negativa de ellos mismos y de sus capacidades. Ante cualquier decisión que deben tomar o problemas que tienen que resolver, ven siempre los inconvenientes más que las ventajas, ven sus impedimentos más que sus recursos. Se sienten abrumados o sobrepasados por la situación.  Se paralizan en sus aspectos negativos, lo que los lleva a agobiarse y no querer decidir.

Tienen mucha desvalorización y mucha autocrítica interna. Son excesivamente perfeccionistas y exigentes. Son personas a las que les cuesta enormemente elegir cualquier opción porque buscan la decisión perfecta, aquella que le de una seguridad absoluta de éxito y rechazan cualquier opción porque siempre le ven algún defecto.

Se dice que se pierde más por las decisiones no tomadas que por las decisiones equivocadas. Cuando tomamos una mala decisión, raramente es irremediable. Si elegimos unos estudios, un trabajo o incluso una pareja que al tiempo vemos que no nos interesa siempre tendremos la posibilidad de cambiar. Pero la indecisión nos lleva a dejar escapar todas las oportunidades, siempre estaremos imaginando como podría haber sido nuestra vida de haber sido más decididos.

Nos hace estar estancados siempre en el mismo lugar.

La clave está en reforzar nuestra autoestima, reforzando todas nuestras cualidades positivas. 

Debemos evitar hablar mal de nosotros mismos, buscar amigos y rodearnos de personas que nos acepten como somos y que no nos menosprecien.

Es importante aprender a poner límites a nuestra crítica interna, bajar la autoexigencia y el perfeccionismo.

Valorar todas aquellas decisiones que hemos tomado, pedir ayuda cuando la necesitemos (sin creer que por eso no servimos) y permitirnos el riesgo de vivir y crecer.

Lic. Florencia Torzillo Alvarez
MN 30624

La dualidad del Ser 

El sentido de la psicología es entrar en el entendimiento  de un sistema de encadenamiento constante de una  dualidad psíquica no  aceptada que induce al sufrimiento continuo.

La aceptación de la dualidad interior es el camino de la sanación.  

Ningún ser  viviente, vive solo  una experiencia emocional frente a los estímulos y las relaciones interpersonales. La duda, la indecisión, el temor, la seguridad,  la debilidad, la  fortaleza, todo pasa en microsegundos como una sinapsis sucede y habita en nosotros.

Nosotros somos un  todo compuesto por partes que son duales,  negar la dualidad es negar nuestra propia existencia. 

La forma que el budismo encuentra para esa integración dual es la aceptación y saber expandir  y contraer. Mirar y mirarnos con compasión.

Cómo salimos de la cadena de sufrimiento? entrenando a nuestra mente a manejar el flujo de impacto de la dualidad emocional que surge en la vida.

El entrenamiento fundamental pasa por:  

Entender que la vida es un océano, el agua es la consciencia y sus olas, los pensamientos.

Aceptar que el flujo de la vida pasa por varios estadios así como las cuatro estaciones de la naturaleza. 

La soberbia, la ambición y el temor son los obstáculos de  la aceptación y profundizan la dualidad y el sufrimiento mental.

Muchas personas pretenden vivir ambicionando que nada  suceda  o se interponga en su camino. La vida es  incertidumbre, sus cambios repentinos se encarga de despedazar los Egos y por ello mismo agitarse y confundirnos todos los dogmas pueden caer. Sufrir es apegarse a una idea, un pensamiento o una creencia. 

La libertad y la felicidad está ligada al fluir de a aguas como el río de Heraclio todo va sucediendo nada está determinado. 

Por más que intenten negar la dualidad fundamental en la que estamos en nuestra existencia es Expansión y contracción, no pasaremos toda la vida en contracción como así tampoco en expansión. 

La persona que sufre es aquella que piensa que solo  estará en una sola punta de la dualidad toda su vida. 

Lic. Ariel Ghirelli
MN 29848