La muerte de un ser querido

Los seres humanos somos por naturaleza seres sociales y por lo tanto crecemos y nos desarrollamos dentro de diferentes tipos de grupos, dentro de todos ellos el que más nos marca, nos orienta y de alguna manera nos predispone es el grupo familiar, el cual también nos orienta para la búsqueda de nuestra pareja y también para la formación de nuestro propio grupo familiar en la adultez.

La pérdida de la persona que amamos representa un profundo dolor, ya que dentro de nuestra cultura desde niños nos preparan para la vida pero muy poco para la muerte. Y qué pasa cuando de repente la muerte golpea nuestras vidas? Ninguno de nosotros estamos preparados para transitar y un sinnúmero de sentimientos nos inundan, una mezcla de rabia, tristeza, melancolía, vacío existencial, entre otras emociones.

Casi ninguno de nosotros piensa a diario la impermanencia y fragilidad de la vida humana hasta que lamentablemente atravesamos la pérdida de un ser querido, tampoco pensamos que algún día nuestros padres no estarán más, sabiendo que es parte de la regla natural de la vida, mucho menos aún de un amigo o de un hermano y menos de nuestra pareja. Pero qué pasa cuando esto de repente nos pasa?.

Tenemos que comenzar a acomodarnos a una realidad que nos cuesta aceptar pero inevitablemente la vida nos indica que debemos aceptarla.

Cuando fallece un ser querido a menudo nos reprochamos y comenzamos a sentir todo lo que nos hubiera gustado compartir con esa persona, hasta las cosas que nos hubiera gustado decirle y no lo hicimos. 

Lamentamos cada una de las situaciones que sentimos no haber hecho y nos gustaría poder volver el tiempo atrás. Este es un sentimiento muy común cuando perdemos a la persona que amamos y es propio de todo proceso de duelo.
Muy pocos consideramos que lo hemos hecho todo y mucho menos en forma correcta. Siempre nos quedará un sueño por cumplir, un deseo no alcanzado o algo que nos hubiera gustado compartir con esa persona que perdimos. 

A todos nos cuesta despedirnos de aquella persona que amamos y que nos gustaría que nos acompañe por siempre, pero cuando esto lamentablemente no sucede es bueno recordarla/o con sus cosas buenas, sus consejos, los momentos compartidos y no solo rememorar en nuestra mente sino también poder hablar de el/ella y compartirlo con otros seres que también la/o quisieron.

Lic. Florencia Torzillo Alvarez
MN 30624

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