Todos cuando imaginamos nuestra vida de niños, nos imaginamos felices, que nos casaremos, que tendremos hijos a quien amaremos y que seremos exitosos laboralmente, etc y muchas veces la vida no se desarrolla según las creencias o ilusiones que esperamos para nuestra vida. Nadie se casa para separarse, pero muchas veces nos sucede.
El dolor que sentimos no solo está en relación a la pérdida de la persona a la que amamos sino a todas las demás pérdidas que están en torno a esta.
Uno no solo se separa de la persona sino que también del mundo que compartían juntos. Mucha veces los amigos en común desaparecen porque ya no es lo mismo, cuando uno forma una familia despedirse de la idea de la “happy family” por siempre todos unidos y felices e incluso a veces por cuestiones económicas uno se ve obligado a mudarse y vender la casa en donde uno vivía, etc. Entonces las pérdidas cada vez son más.
El duelo y la tristeza existen aún en las separaciones en donde uno ha tomado la decisión porque como dije antes la separación y el dolor de la pérdida no solo están en relación a la persona que uno ama sino separarse de la ilusión, de los momentos de la vida compartidos, de los proyectos en común, de la familia unida para siempre, etc.
Muchas personas focalizan su vida en torno a intereses y relaciones de su pareja y cuando esta no está sienten un profundo vacío existencial.
Cuando nos separamos de nuestra pareja es preciso organizar la vida de otro modo, eso incluye nuevas amistades, actividades y estilos de vida, sino nos quedamos estancados en la relación anterior.
Aprender a organizar la vida en torno a nuestros propios intereses y placeres es fundamental para poder despedirnos de lo perdido y poder cuando queramos volver a empezar una nueva relación.

Lic.Florencia Torzillo Alvarez
MN 30624

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