El Aburrimiento 

En tiempos de Vértigo y aceleración, los avances de tecnología y  la alta estimulación  del consumo, no parecen ser lo realmente eficaz para tapar los vacíos existenciales de la personas. 

El aburrimiento es  la falta de propósito, cómo definiría Víctor Frank  en su libro¨ El Hombre búsqueda del Sentido ¨, la angustia y  la falta de motivación son las causas de la depresión y muchas veces movilizan a las  personas a buscar estímulos  externos  que implican un estado de stress constante de riesgo,  los  deportes alto riesgo y  adrenalina  o el abuso de sustancias.

Las personas tienen falta de propósito porque han sido domesticadas por un sistema tanto social como familiar, les han impuesto formas de vivir y pensar. 

Estas formas y mandatos  son generales y no están ligados al propio propósito existencial de las personas. 

Saber entender el aburrimiento como una señal es la punta del ovillo, comenzar a filosofar con uno mismo, algo por descubrir, algo que nos  lleva recorrer el mundo interior y salir del estado de domesticación  y conocer nuestra dimensión más salvaje o de estado natural.

Tomar un poco de aire  fresco y volver al mundo natural, la conexión con el universo y la esencia de la vida lleva a las personas  a comenzar a sentir cuál es su propósito. 

La  experiencia con la naturaleza contribuye a avivar de nuevo nuestra apreciación de la vida. Para adentrarnos en el silencio del mundo natural, para reconectar con los lazos que hemos perdido, para tener una renovación espiritual, para re-evaluar nuestras vidas, para encontrar nuestro propósito.

Lic. Ariel Ghirelli
MN 29848

La muerte de un ser querido

Los seres humanos somos por naturaleza seres sociales y por lo tanto crecemos y nos desarrollamos dentro de diferentes tipos de grupos, dentro de todos ellos el que más nos marca, nos orienta y de alguna manera nos predispone es el grupo familiar, el cual también nos orienta para la búsqueda de nuestra pareja y también para la formación de nuestro propio grupo familiar en la adultez.

La pérdida de la persona que amamos representa un profundo dolor, ya que dentro de nuestra cultura desde niños nos preparan para la vida pero muy poco para la muerte. Y qué pasa cuando de repente la muerte golpea nuestras vidas? Ninguno de nosotros estamos preparados para transitar y un sinnúmero de sentimientos nos inundan, una mezcla de rabia, tristeza, melancolía, vacío existencial, entre otras emociones.

Casi ninguno de nosotros piensa a diario la impermanencia y fragilidad de la vida humana hasta que lamentablemente atravesamos la pérdida de un ser querido, tampoco pensamos que algún día nuestros padres no estarán más, sabiendo que es parte de la regla natural de la vida, mucho menos aún de un amigo o de un hermano y menos de nuestra pareja. Pero qué pasa cuando esto de repente nos pasa?.

Tenemos que comenzar a acomodarnos a una realidad que nos cuesta aceptar pero inevitablemente la vida nos indica que debemos aceptarla.

Cuando fallece un ser querido a menudo nos reprochamos y comenzamos a sentir todo lo que nos hubiera gustado compartir con esa persona, hasta las cosas que nos hubiera gustado decirle y no lo hicimos. 

Lamentamos cada una de las situaciones que sentimos no haber hecho y nos gustaría poder volver el tiempo atrás. Este es un sentimiento muy común cuando perdemos a la persona que amamos y es propio de todo proceso de duelo.
Muy pocos consideramos que lo hemos hecho todo y mucho menos en forma correcta. Siempre nos quedará un sueño por cumplir, un deseo no alcanzado o algo que nos hubiera gustado compartir con esa persona que perdimos. 

A todos nos cuesta despedirnos de aquella persona que amamos y que nos gustaría que nos acompañe por siempre, pero cuando esto lamentablemente no sucede es bueno recordarla/o con sus cosas buenas, sus consejos, los momentos compartidos y no solo rememorar en nuestra mente sino también poder hablar de el/ella y compartirlo con otros seres que también la/o quisieron.

Lic. Florencia Torzillo Alvarez
MN 30624

Alejamiento de un amigo:

Son muchas las causas por las cuales nos vemos teniendo que enfrentar la difícil situación de alejarnos de nuestras amistades, a veces nos alejamos físicamente y otras emocionalmente. Ambas nos producen mucho sufrimiento.
Las amistades muchas veces forman un sostén muy importante e incluso en muchos casos reemplazan el afecto de nuestra familia y cuando nos vemos obligados a tener que separarnos sentimos que gran parte de  nuestra historia, nuestros recuerdos, como de los momentos compartidos se alejan con ellos.

Expresar todo lo que sentimos por este alejamiento en muchos casos puede llegar a ser aliviador, e incluso poder compartirlo con nuestro amigo todo lo que nos provoca su partida.  Escuchar cómo son sus vivencias y poder transmitir las nuestras, como así también buscar posibles formas que en la lejanía, siempre y cuando sea por cuestiones geográficas, se puedan acortar.

Lic. Florencia Torzillo Alvarez
MN 30624

Todos cuando imaginamos nuestra vida de niños, nos imaginamos felices, que nos casaremos, que tendremos hijos a quien amaremos y que seremos exitosos laboralmente, etc y muchas veces la vida no se desarrolla según las creencias o ilusiones que esperamos para nuestra vida. Nadie se casa para separarse, pero muchas veces nos sucede.
El dolor que sentimos no solo está en relación a la pérdida de la persona a la que amamos sino a todas las demás pérdidas que están en torno a esta.
Uno no solo se separa de la persona sino que también del mundo que compartían juntos. Mucha veces los amigos en común desaparecen porque ya no es lo mismo, cuando uno forma una familia despedirse de la idea de la “happy family” por siempre todos unidos y felices e incluso a veces por cuestiones económicas uno se ve obligado a mudarse y vender la casa en donde uno vivía, etc. Entonces las pérdidas cada vez son más.
El duelo y la tristeza existen aún en las separaciones en donde uno ha tomado la decisión porque como dije antes la separación y el dolor de la pérdida no solo están en relación a la persona que uno ama sino separarse de la ilusión, de los momentos de la vida compartidos, de los proyectos en común, de la familia unida para siempre, etc.
Muchas personas focalizan su vida en torno a intereses y relaciones de su pareja y cuando esta no está sienten un profundo vacío existencial.
Cuando nos separamos de nuestra pareja es preciso organizar la vida de otro modo, eso incluye nuevas amistades, actividades y estilos de vida, sino nos quedamos estancados en la relación anterior.
Aprender a organizar la vida en torno a nuestros propios intereses y placeres es fundamental para poder despedirnos de lo perdido y poder cuando queramos volver a empezar una nueva relación.

Lic.Florencia Torzillo Alvarez
MN 30624