Las pérdidas

Todas las personas a lo largo de la vida vivimos alguna pérdida, la muerte de un ser querido, el alejamiento de un amigo que queríamos mucho, la pérdida de una pareja e incluso en toda transformación y cambio, perdemos cosas para luego ganar otras.

¿Y qué nos pasa cuando perdemos?

La elaboración de las pérdidas es posiblemente un tema central en la existencia humana.

Desde que nacemos nuestra vida es un continuo de cambios, pérdidas, separaciones y aprendizajes que nos conducen a nuevas habilidades dentro de otras situaciones.

Comenzando con nuestro nacimiento hasta todas las transformaciones que vivimos a lo largo de nuestra vida, como el cambio en el ciclo vital o en aspectos de uno mismo, asi como también las pérdidas de seres queridos o rupturas en nuestras relaciones hasta la última y probablemente más temida, que es la propia muerte.

Cada una de las pérdidas o separaciones que vamos viviendo a lo largo de la vida no solo nos demuestran la importancia de los vínculos, sino también las dificultades que los seres humanos tenemos en el logro del desapego como así también la preparación para el último adiós, la pérdida de nuestra existencia.

Cada pérdida acarreará un duelo, y la intensidad del mismo estará en relación al vínculo y al apego que hemos hecho con lo que perdimos.

Y que es importante en todo duelo? es una oportunidad para sanar nuestra alma por eso es importantísimo darnos el espacio emocional suficiente para poder transitarlo, ya que nos permite elaborarlo y por lo tanto nos permite continuar sin dolor y sin asuntos inconclusos nuestra vida.

¿Qué es lo más importante aprender cuando atravesamos una pérdida?Lo más profundo e importante es lograr desapegarnos, expresando todas las emociones de lo que perdimos. Y que quiero decir con desapego? es poder permitir a las personas, aspectos, momentos  que sigan su propio camino y darnos permisos para seguir el nuestro, ya que esto nos permitirá comenzar a ensayar para el más grande de los desapegos, el desapego de nuestro cuerpo, el elaborar nuestra propia muerte y de una forma preparar a nuestra alma para partir.

Lic. Florencia Torzillo Alvarez
MN 30624

¿Sos de poner límites?

Los límites suelen indicar un punto que no debe o no puede sobrepasarse. En general los límites físicos suelen ser claros pero los límites emocionales son más confusos, cuestan más  y hay que aprender a establecerlos.

Muchas veces nos cuesta poner límites, decir No a ciertas cosas y en cambio complacemos haciendo lo que otros esperan o desean olvidando lo que en el fondo deseamos o nos hace bien.

¿Por qué nos sucede?

  • Muchas veces nos da miedo que las personas que nos rodean se enojen o nos dejen de querer.
  • A veces nuestra propia omnipotencia nos hace sentir y creer que podemos con  todo y ahí es cuando aceptamos y cedemos en cosas que a lo mejor no queremos pero las hacemos igual. 
  • Por costumbre, estamos habituados a actuar de una manera y nos cuesta cambiar, tener conductas nuevas.
  • La baja autoestima, nos sentimos sin derecho a defender nuestras necesidades y lo que nos hace bien.
  • Priorizar siempre al otro, tenemos en cuenta primero las necesidades de los otros ante poniéndolas a las nuestras.
  • La culpa a veces juega un papel importante, sentimos que está mal priorizar o pensar en nosotros, eso nos hace sentir egoístas. Entonces mantenemos la creencia que está bien pensar primero en los demás.

¿Cómo lograr poner límites?

Poner límites requiere de un buen autoconocimiento, de tener claro nuestras necesidades y deseos. Muchas veces no solo nos encontramos con la dificultad de poder expresarlo sino también en el desconocimiento de lo que verdaderamente queremos y sentimos que nos da lo mismo todo.

Priorizarse, ayuda a elevar nuestra autoestima. Poder expresar lo que sentimos y necesitamos en cada momento. Eso también ayudará a que no nos importe tanto la opinión de los demás o a que otros se enojen.

Lograr poner límites no solo nos permite sentirnos bien sino también genera relaciones sanas en donde ambos se sientan contemplados y tenidos en cuenta.

Muchas veces cambiar es difícil, sobre todo aquellas cosas que están muy arraigadas a nuestra personalidad pero con ayuda pueden ser más fácil y más livianas que si las emprendemos solas/os.

Lic. Florencia Torzillo Alvarez
MN 30624

 

Las emociones del cambio: ¿Por qué es bueno atravesar y vivir la tristeza y la rabia auténtica?

Frente a toda situación nueva nos sucede un torbellino de pensamientos, imágenes y emociones.

La ilusión de nuestra parte racional que cree que es capaz de controlar todo lo que ocurre en nuestra realidad interna y externa, más la posterior frustración que se produce al darnos cuenta que esta sensación de control es una ilusión pero nunca una realidad, nos conduce a inseguridades,  sensación de incertidumbre, certeza de no saber lo que el futuro depara. Todo esto provoca miedos que pueden llevar en una escala variable según las personas y la situación al cual nos enfrentamos desde un temor leve y manejable, hasta una situación de un profundo temor como ataques de pánico. A su vez, con el transcurso del tiempo pueden llegar a momentos de una profunda ansiedad y/o angustia.

Las personas normalmente no saben referir cuando llegan a estas situaciones de ansiedad y angustia a que se deben las mismas ya que no son conscientes de todo lo que interna y externamente les está ocurriendo.

¿Qué es lo que verdaderamente ocurre?

El miedo funciona como una barrera que nos protege de dos emociones desagradables, ellas son la tristeza y la rabia pero no nos damos cuenta que sin pasar por estas dos emociones, a veces una o la otra, y a veces las dos, no podemos llegar a un cambio efectivo de nuestra conducta y al logro de nuestros objetivos. 

El pasar por la tristeza nos ayuda a despedirnos de situaciones, conductas, personas, que pertenecen a nuestro pasado y que hoy han perdido un significado importante para nosotros. La seguimos cargando sobre nuestros hombros como una pesada valija que no nos atrevemos a depositar en ningún lugar.

La rabia es útil para enfrentar situaciones que en nuestro presente o en nuestro pasado han representado un impedimento para vivir mejor y disfrutar de una calidad de vida superior. 

Es necesario atravesar la tristeza y la rabia auténtica para llegar a disfrutar de la genuina alegría y del auténtico amor. Solamente una vez que hayamos logrado atravesar esas dos emociones y las situaciones que en ellas implican podrán llegar a nuestra vida, el amor y los afectos que necesitamos y con ellos la alegría que nos traen.  

Lic. Elsa E. Alvarez
MN 944